El artista del Spray

 
Adrian Yuyu, es todo un rebelde y su filosofía de vida es pintar vagones abandonados, hasta el punto de dedicarnos un graffiti, para ello pide ayuda a su novia, la cuál está completamente harta de tener un novio tan reventado, tras la ejecución de la “obra de arte” los chavales nos deleitan con una buena follada en pleno campo y bajo el deleite de la grandísima obra que el artista nos ha regalado. Todo un caso a parte.


1411 views
- length
Votos : 0

Comments are closed.